Reflexión
de la Buena Nueva
Viernes de
la Séptima Semana de Pascua
9 de mayo,
2008
Lecturas
del Día:
Hechos 25:13b-21
Salmo 103:1-2, 11-12, 19-20ab
Juan 21:15-19
Convertir el
arrepentimiento en un ministerio
En el pasaje del Evangelio de hoy, tres veces le pidió
Jesús a Pedro que confesara su amor; tres veces, Jesús lo comisionó para que llegara
a ser un pastor y que continuará el ministerio del Buen Pastor.
En la escritura, siempre que algo es repetido tres
veces significa "lo máximo" (como lo es "bueno, mejor, excelente").
Cuándo Pedro negó a Jesús tres veces, él
rechazó a Jesús al máximo. Jesús supo
esto y, con compasión suprema, le dio a Pedro una curación completa de ese rompimiento
en su relación ofreciéndole la oportunidad de confesar su amor al máximo.
Jesús hace lo mismo contigo y conmigo. ¡Siempre que lo negamos, lo rechazamos, o lastimamos
a alguien — a quien sea! — nosotros le hacemos esto a Jesús (ver Mateo
25:31-46). Pero gracias a su gran
misericordia y compasión por nosotros, él siempre, siempre, siempre (al máximo)
nos da oportunidades de sanar el rompimiento en nuestra relación con él. Y después, así como lo hizo con San Pedro, él
nos da la misión de llevar su amor a los demás.
Debemos hacer todo lo razonablemente posible para reconciliarnos
con los demás, y después de que hayamos enmendado las relaciones, o si no
tenemos oportunidad de sanar una relación rota, Jesús nos da un ministerio de curación
— en una escala más grande, con otras personas — y esto ayuda a expiar nuestros
pecados, purifica nuestro crecimiento, y sana a muchos que esperan la ayuda de
Dios.
En los casos donde los sacerdotes (o cualquiera otra
persona) molestó a niños o causó otros escándalos en la Iglesia, el escándalo
más grande es cuándo nada bueno sale de ello. ¿Jesús pregunta, "me amas? ¿Qué harás al
respecto"? ¡Dios puede transformar todo eventualmente en un ministerio — y
él quiere transformarlo!
En el sitio del Mar de Galilea donde Pedro recibió
su vocación (en la Iglesia de la Primacía de San Pedro), un letrero dice:
Los actos y milagros de Jesús no son acciones del
pasado. Jesús espera por los que todavía
están preparados para tomar los riesgos al momento de su palabra porque ellos confían
de su poder totalmente.
¿A qué te esta comisionando Jesús? En cualquier manera que has pecado, si tu
todavía no los has convertido en un ministerio, Dios esta esperando escucharte
decir, "Sí, Jesús, tú sabes que te amo. Digo sí al ministerio que tú me has dado, por
arriesgado o imposible que parezca. Elijo
confiar en tú guía, tus direcciones. ¡Dime que hacer"!
¡A esa oración, Jesús da un resonante AMEN!
Que el Espíritu Santo, cuyo descenso
a este mundo celebramos este fin de semana, te apodere para hacer las obras
impresionantes para el reino de Dios. ¡Amén!