Reflexión de Las Buenas Nuevas
Lunes de la Décima Séptima Semana del Tiempo Ordinario
26 de julio, 2010
Memorial del Día: San Joaquín y Santa Ana, Padres de la Virgen María
Lecturas del Día:
Jeremías 13:1-11
Deuteronomio 32:18-21
Mateo 13:31-35
¿Se está pudriendo tu santidad o está creciendo?
En Jeremías 13:1-11, Dios nos advierte que el orgullo pudre nuestra relación con él. Incluso si asistimos a la iglesia, incluso si oramos, incluso si pensemos que estamos bien espiritualmente, si servimos a cualquier otro maestro que a Dios o si nos negamos a escuchar a nuestro Salvador en cualquier asunto, nuestro orgullo espiritual y nuestro actitud de querer hacer las cosas a nuestra manera empeora nuestra unidad con él.
Aunque realmente amamos a Jesús, nuestra santidad, que se nos fue otorgada por Dios en nuestro bautismo, queda enterrada en la oscuridad húmeda donde se pudre. Entre mas tiempo permanecemos en esta condición, mas peligroso llega a ser para nuestros espíritus y a la Iglesia (el Cuerpo terrenal de Cristo).
Esto es verdad también, si damos mal uso o fallamos de utilizar los regalos y talentos que Dios nos ha llamado a compartir para construir la Iglesia y para mejorar el mundo, entonces nuestra mediocridad empeora nuestra unidad con los sueños de Cristo y deseos para hacer el mundo un lugar mejor y más santo.
Si el Señor nos muestra un área de pecado y nosotros nos negamos a ir al Sacramento de Reconciliación o descuidamos en hacer el difícil trabajo de purificar nuestras vidas, la obscuridad que preferimos pudre nuestra unidad con el Espíritu Santo de la Santidad. ¿Es eso lo que queremos realmente?
En Mateo 13:31-35, Jesús nos invita a crecer de nuevo donde hemos estado pudriéndonos — crecer tan rápido y tan grande como una planta de mostaza. Una manera de hacer esto es de leer la vida de los santos. Como nosotros, ellos tuvieron áreas de putrefacción en sus vidas. Como nosotros, ellos quisieron llegar a estar íntimamente cerca con el Señor. Como nosotros, ellos quisieron complacer al Señor, porque ellos lo amaban y apreciaron lo que él había hecho por ellos en la cruz. Y como nosotros, ellos necesitaban crecer en la santidad.
¿Qué estás haciendo hoy que quizás pudre tú relación con Dios? ¿Los programas de televisión y el material de lectura que escoges trabajan en contra de la unión íntima con Cristo?
¿Qué está trabajando como levadura en la masa de tú fe cristiana?
Hace muchos años, una lesión de espalda me limitó a estar en cama durante tres días. Yo utilicé ese tiempo para leer un libro entero sobre la vida de los santos, y yo surgí de este "retiro de dormitorio" como una persona cambiada. Antes de este incidente, yo había estado pidiendo a Jesús que me enseñara a cómo amar a TODOS como él los ama. Leyendo las historias de los santos, los cuales todos amaban a los demás apasionadamente, la semilla de la mostaza de este deseo fue regada y fertilizada. Creció como un árbol de mostaza en solo tres días. Uno no puede sumergirse a sí mismo leyendo la vida de santo tras santo sin alcanzar un nuevo crecimiento de santidad.
Has a un lado todo lo que te distrae de tú relación con Cristo. Por si lo admitimos o no, todo lo que alimentamos a nuestras mentes nos afecta. O escogemos alimentar nuestros árboles de mostaza o no