Reflexiones de las Buenas Nuevas
PARA EL PROXIMO DOMINGO: Abril 27, 2014
Segundo Domingo de Pascua / Domingo de la Divina Misericordia

Lecturas del Próximo Domingo:
Hechos 2, 42-47
Salmo 118, 1-4. 13-15. 22-24
1 Pedro 1, 3-9
Juan 20, 19-31

¿Qué tan bien vivimos la experiencia de Pascua en nuestras vidas diarias? Somos un pueblo Pascual, porque sabemos y celebramos que Jesús fue resucitado de la muerte. Pero aún, no siempre estamos gritando, “¡Aleluya!”. No siempre nos sentimos celebrando – ni en nuestra adoración ni fuera de la iglesia, donde nuestra alegría podría influir en la fe de las personas hacia Jesús.


Es difícil sentir que la experiencia del Viernes Santo de cargar nuestras cruces realmente ha terminado.

La segunda lectura del próximo domingo, describe cómo debería sentirse la experiencia de la Pascua. Deberíamos regocijarnos con una alegría gloriosa e indescriptible. ¿Pero cómo sucede eso?

Una actitud de alegría no viene de llegar al final de nuestras cargas como cruces. Preferentemente, viene de saber que la muerte y resurrección de Cristo ha vencido nuestras cruces, y uniéndonos a Su vida, somos victoriosos aún antes de ver el final de la batalla.

Aún más, viene de saber que tenemos la victoria final – vida eterna en el abundante amor de dios – y sabemos que este regalo es “inextinguible, inmaculado e imperecedero” y está siendo resguardado por el poder de Dios porque, eligiendo tener fe en Cristo, hemos aceptado el obsequio con anticipación.

Esta alegría-de-saber es la verdadera definición de “esperanza”. Esperanza no es pensar con ilusión. Esperanza significa celebrar lo que ciertamente va a suceder antes que suceda.

Algunos católicos dicen que temen perder su salvación porque no confían en sí mismos para estar cerca de Jesús todo el tiempo. Temen que algo los vaya a tentar para alejarse de Jesús entre el ahora y la hora de la muerte. Si te preocupa esto, permíteme que te pregunte: durante los momentos de sufrimiento, ¿rechazas a Dios o corres hacia Él?

Aún cuando nos enojamos con Él, en realidad estamos muy cerca de Él. Estamos enojados porque creemos en Él y confiamos en Él, y pareciera que Él nos está decepcionando. Esto es una parte normal de la vida cristiana. Nuestra fe es purificada por las pruebas.

Para abrazar la vida como pueblo Pascual, debemos aprender a recordar que nuestros sufrimientos son temporarios y que algún día entraremos en la felicidad eterna. Esto es lo que celebramos aún mientras cargamos nuestras cruces.

Preguntas para Reflexión Personal:
¿De qué formas te ha desilusionado Dios aparentemente? ¿Qué está Él haciendo – o no haciendo – que te molesta? ¿Cómo está esto incrementando tu cercanía a Él, aún cuando sientes que está silencioso o distante?

Preguntas para Compartir la Fe Comunitaria:

Den un ejemplo de ilusión: ¿Qué han deseado en oración? ¿Qué le han estado suplicando a Dios que haga? ¿Cómo es esto diferente a la esperanza (alegría-de-saber)? Aún si su deseo nunca se cumple, ¿cuál es su razón para una esperanza mayor?