Reflexión de las Buenas Nuevas
PARA EL PROXIMO DOMINGO: Mayo 19, 2013
Domingo de Pentecostés

Lecturas del Próximo Domingo:
Hechos 2:1-11
Salmos 104:1, 24, 29-31, 34
1 Corintios 12:3b-7, 12-13 (o Romanos 8:8-17)
Juan 20:19-23 (o Juan 14:15-16, 23b-26)

Juan 20:19-23 es una de las dos posibles lecturas del Evangelio para el Domingo de Pentecostés. En ella, Jesús dice "la paz esté con ustedes" dos veces. Primero, Él dá a sus discípulos el regalo de la paz para que ellos dejen de enfocarse en sus preocupaciones y le miren y le reconozcan en medio de ellos.

Luego lo dice de nuevo mientras les dá la vocación de continuar la misión que Él comenzó. Esta vez, "la paz esté con ustedes" debe ser el fruto de una vida vivida en el Espíritu Santo mientras se sirve a Dios por el bien del mundo.

Una cosa es sentir paz porque sabemos que Jesús está con nosotros. Es un gran desafío, sin embargo, sentir paz cuando hablamos a otros sobre Jesús pues nos sentimos insuficientes y abrumados, y tememos ser perseguidos y rechazados. Es por eso que Él nos dió al Espíritu Santo.

El Espíritu Santo nos dá todo lo que necesitemos para hacer el trabajo que el Padre nos pide. Así no somos insuficientes y Dios nos consuela cuando la gente nos rechaza.

Uno de los frutos de ser socios de Jesús en el poder de su Espíritu es una paz interior que no depende de lo que pase, o de lo que otras personas nos hagan o nos dejen de hacer, o en la forma en que respondan a las Buenas Nuevas que compartimos con ellos. La paz es el resultado de estar vivos en el Espíritu. La paz es la actividad del Espíritu dentro de nosotros.

Al final del pasaje de este Evangelio, Jesús les dá a los Apóstoles (los primeros sacerdotes Católicos) la autoridad para perdonar pecados, como sus instrumentos de la presencia divina. Él está instituyendo el Sacramento de la Reconciliación, en el cual Jesús mismo viene a nosotros en la forma de un sacerdote humano.

El mismo poder de perdón del Espíritu nos dá a todos la capacidad de experimentar la paz en un mundo pecaminoso y tumultoso. Aún cuando perdonar es muy difícil, podemos hacerlo en el Espíritu de Cristo. Podemos perdonar a aquellos que nos hacen daño, aún si nunca se arrepienten. Y esto es lo que restaura nuestra paz.

Preguntas para la Reflexión Personal:
¿Cuál es la causa de tu falta de paz? ¿A quién necesitas perdonar en esas situaciones? Si has perdonado a todos y todavía no tienes paz, ¿necesitas perdonarte a tí mismo? ¿O a Dios? Considera una visita a un director espiritual o a un consejero para que te ayuden a encontrar esa paz que Jesús desea que tengas.

Preguntas para Compartir la Fe en Familia y en Comunidad:
Dá un ejemplo de como la paz es un fruto de vida en el Espíritu Santo. ¿Cuáles otros frutos resultan de depender de Dios y asociarnos con su Espíritu?