Reflexiones de las Buenas Nuevas
PARA EL PROXIMO DOMINGO: Agosto 3, 2014
18vo Domingo del Tiempo Ordinario


Lecturas del Próximo Domingo:
Isaías 55:1-3
Salmo 145:8-9, 15-18
Romanos 8:35, 37-39
Mateo 14:13-21

¡Estas lecturas me dan hambre y sed! ¿Podemos ir a cenar después de la Misa?

Como decimos en el Salmo responsorial, "La mano del Señor nos alimenta; Él contesta todas nuestras necesidades." Sin embargo, aunque sabemos esto, pensamos que nunca tenemos suficiente. No estamos contentos con lo que tenemos.

Aún cuando las cosas van bien, no estamos completamente satisfechos. Queremos más. Especialmente en nuestras relaciones. Estamos hambrientos de más afecto, anhelamos más atención, se nos retuercen las tripas porque aquellos que nos deben dar suficiente cuidado, apoyo y aprobación, no lo hacen.

Cada persona en nuestras vidas ha sido llamada por Dios para darnos Su amor y preocupación por nosotros. Pero nadie nos ama completamente y perfectamente, y algunos rechazan totalmente ese llamado. Si debido a esto vivimos en un estado de frustración y rabia, o cinismo o aislamiento para protegernos, estaremos siempre hambrientos.

Cuando escogemos más bien perdonar al hombre imperfecto y nos dirigimos a Jesús, Él milagrosamente multiplica lo poco en mucho. Al mantener nuestros ojos en Jesús, en vez de en esos que no pueden amarnos plenamente, Su amor por nosotros llena nuestros corazones hasta rebosarlos.

El sentirnos insatisfechos es una señal que nos muestra que Jesús está tratando de conseguir nuestra atención; hay algo que Él quiere darnos, que no estamos listos todavía para recibir. Nuestro problema es: ¿Cómo va Jesús a darnos lo que necesitamos si no podemos verle y sentirnos tocados por Él?

Para sentirnos satisfechos por un Dios invisible, tenemos que permanecer conectados con Él en la oración y en la comunidad Cristiana que Él nos ha dado. Tenemos que prestar atención a lo que Él está haciendo y a través de quién Él ha escogido hacerlo. Eso implica ¡involucrarnos más y esperar lo inesperado!

Preguntas para la Reflexión Personal:
¿De qué tienes hambre? ¿Quién no te está dando suficiente de lo que necesitas? ¿Cómo puedes encontrar otras formas de recibir esto, con la ayuda de Dios?

Preguntas para Compartir la Fe en Comunidad:
Describe una ocasión en la que Dios llenó tus necesidades de una manera inesperada. ¿Quién esperabas que las llenara, y cómo pasó que fué diferente a como esperabas? ¿Recibiste más – o menos – de lo que querías? ¿Fué satisfactorio?