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San Ignacio de Loyola

Después que hayas tomado una decisión agradable a Dios, el Demonio tratará de que lo pienses dos veces. Intensifica tu tiempo de oración, meditación y buenas obras. Porque, si las tentaciones de Satanás hacen que se incrementen tus esfuerzos para crecer en santidad, tendrá un incentivo para dejarte solo.

San Pedro Crisólogo

La dulzura le gana al enojo, la bondad extingue la furia… la paciencia es el azote de la impaciencia, las palabras suaves derrotan a la pelea y, la humildad, derriba al orgullo.

Beato Papa Urbano II

Ustedes son llamados pastores; miren que no vayan a actuar como asalariados. Sean verdaderos pastores, con sus cayados siempre en sus manos. No se duerman sino que cuiden del rebaño que se les ha confiado. Porque, si por su descuido o negligencia un lobo se lleva alguna de sus ovejas, seguramente perderán su recompensa que está con Dios.

Beata María Grazia Tarallo

Quiero ser santa, amando a Jesús en la Eucaristía, sufriendo con Cristo Crucificado y viendo a Cristo en mis hermanos y hermanas.

Beato Tito Brandsma

El que quiera ganar el mundo para Cristo debe tener el coraje de entrar en conflicto con este.

Beata Margarita de Maturana

Quiero hacer buen uso del tiempo que Dios me da y estar lista cuando finalmente me llame para arrojarme en Sus brazos para siempre, en un acto de abandono supremo. ¡Qué gozo! Así será.

San Agustín

En la tierra, somos caminantes, siempre de camino. Esto significa que tenemos que mantenernos en movimiento. Por lo tanto, siempre siéntete infeliz de ser lo que eres si deseas alcanzar lo que no eres. Si estás satisfecho con lo que eres, ya te has detenido. Si dices: “Es suficiente”, estás perdido. Sigue caminando, hacia adelante, yendo hacia el objetivo. No intentes detenerte en el camino, regresar o desviarte de él.

Santa Brígida de Suecia

Te ruego, Oh mi Salvador, que inflames, en nuestro corazón, el deseo de tender hacia la perfección en todos nuestros actos y de extinguir, en nosotros, la concupiscencia de la carne y el ardor del deseo mundano. Amén.

Papa San Gregorio Magno

Deberíamos reflexionar sobre la actitud de María Magdalena y el gran amor que sentía por Cristo porque, aunque los discípulos se habían marchado de la tumba, ella se quedó… Y sucedió que una mujer que se quedó atrás para buscar a Cristo, fue la única que lo vio. La perseverancia es esencial para cualquier buena obra, como nos lo dice la voz de la verdad: “Quien persevere hasta el final se salvará.”