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San Gabriel Possenti

¡Ama a María! No se fija en qué clase de persona has sido. Ella simplemente va al corazón que quiere amarla. Va rápido y abre su corazón misericordioso para ti, te abraza, te consuela y te ayuda.

San Alejandro de Alejandría

El Señor Encarnado fue condenado para derramar Misericordia sobre nosotros; fue maniatado para soltarnos; amarrado para liberarnos; sufrió para sanar nuestros sufrimientos; murió para darnos la vida; fue enterrado para resucitarnos. Uno, en verdad, fue condenado, miles fueron liberados; Uno fue enterrado, miles resucitaron.

Beato Doménico Lentini

¿Qué es lo que le está faltando a las personas en estos tiempos e incluso a los creyentes? Es la Cruz, porque en el Misterio de la Cruz está todo: fe, obediencia, dolor humano, el camino a la gloria.

Beato Alfonso María Fusco

La obra es de Dios; yo soy su trabajador; Dios la comenzó. Para Dios la continuaré. Dios quería que fuera hecha. Me obligó a hacerla. Dios proveerá.

Santa Ágata de Sicilia

¡Jesucristo, Señor de todas las cosas! Tú ves mi corazón, tú conoces mis deseos. Posee todo lo que soy.

Santa María de Mattías

Estamos llamados a trabajar en la viña de Jesús crucificado. ¡Oh, qué hermoso honor es para nosotros cansarnos para que nuestras almas sean felices por siempre en la hermosa Jerusalén, donde Jesús nos reunirá un día!

Papa San Gregorio Magno

Cristo sufrió sin pecado en sus manos porque no cometió pecado y no se encontró engaño en sus labios. Sin embargo, sufrió el dolor de la cruz por nuestra redención. Su oración a Dios fue pura, la suya, únicamente, de toda la humanidad, porque en medio de sus sufrimientos oró por sus perseguidores: Padre, perdónalos porque no saben lo que hace.

San Eulogio de Córdoba

Ah! Si pudieras imaginar el premio que aguarda a aquellos que perseveran en la fe hasta el final, renunciarías a tu dignidad temporal a cambio de él.

San Domingo Savio

No soy capaz de hacer grandes cosas, pero quiero hacerlo todo, aún las más pequeñas, por la mayor gloria de Dios.