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Venerable Arzobispo Fulton Sheen

Uno de los momentos más hermosos de la historia fue aquel en que la gestación se encontró con la gestación – cuando las embarazadas se convirtieron en los primeros heraldos del Rey de Reyes… Nada provoca más el servicio a los necesitados, que la conciencia de la propia indignidad cuando uno es visitado por la gracia de Dios.

San José Marello

Primero, permíteme que te urja a orar y orar mucho sin preocuparte por nada más. Aquel que está preocupado y lleno de ansiedad en su trabajo, ofende a Dios y no reza el Padre Nuestro desde el corazón.

San Colón el Jardinero

Aquellos que viven según el espíritu del mundo, son adeptos a los placeres y a la tranquilidad; pero, aquellos que viven según el Espíritu de Dios, estudian para alcanzar el reino de los cielos con dolor y tribulación.

Siervo de Dios Isaac Hecker

La contemplación genuina y la acción son inseparables. Quien busca la verdad, ama la verdad y, quien ama la verdad busca difundir el conocimiento y la práctica de la verdad.

San Agustín

Nuestra única esperanza, nuestra única confianza, nuestra única promesa segura, Señor, es Tu misericordia.

San Felipe Neri

Arrójate en los brazos de Dios y ten la seguridad que si Él desea algo de ti, te capacitará para la tarea y te dará fortaleza.

San Beda el Venerable

Al meditar en la encarnación, nuestra devoción se enciende y, al recordar el ejemplo de la Madre de Dios, somos animados a llevar una vida de virtud. Esas virtudes se logran mejor en la noche. Estamos cansados después del día de trabajo y agotados por nuestras distracciones. El tiempo de descanso está cerca y nuestras mentes están listas para la contemplación.

San Juan Bautista Rossi

Prefiero pasar por un hombre rudo, sin educación, que tener un atisbo de apego a las cosas de la tierra.

Santa Rita de Casia

Ya que ofendemos a nuestro dulce Jesús todos los días en pensamiento, palabras, obras y la omisión de buenas obras, deberíamos orar cada día, cada hora del día y llorar por nuestras ofensas contra un tan amable y querido Padre, Señor y Esposo.

San Eugenio de Mazenod

Por nuestra vocación particular estamos involucrados en la redención de la humanidad. Que nosotros, por el sacrificio de todo nuestro ser, cooperemos para que Su redención no quede sin frutos por causa nuestra y de aquellos que son llamados a evangelizar.