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San Gabriel Possenti

Intentaré día a día romper mi voluntad en pedazos. ¡Quiero hacer la Santa Voluntad de Dios, no la mía!

Santa Bernardette de Lourdes

Ya nada es algo para mí todo es nada excepto Jesús: ni las cosas, ni las personas, ni las ideas, ni las emociones, ni el honor, ni los sufrimientos. Jesús es para mí honor, deleite, corazón y alma.

Saint Bernadette of Lourdes

Nothing is anything more to me; everything is nothing to me, but Jesus: neither things nor persons, neither ideas nor emotions, neither honor nor sufferings. Jesus is for me honor, delight, heart and soul.

Papa San Hilario

Los niños pequeños siguen y obedecen a su padre. Ellos aman a su madre No saben nada de codicia, mala voluntad, mal genio, arrogancia y mentira. Este estado de ánimo abre el camino al cielo. Para imitar la humildad de nuestro Señor, debemos regresar a la simplicidad de los pequeños de Dios

Pope Saint Hilary

Little children follow and obey their father. They love their mother. They know nothing of covetousness, ill-will, bad temper, arrogance and lying. This state of mind opens the road to heaven. To imitate our Lord’s own humility, we must return to the simplicity of God’s little ones.

Saint Gabriel Possenti

I will attempt day by day to break my will into pieces. I want to do God’s Holy Will, not my own!

San Claudio de la Colombiere

Si tu confianza fuera tan grande como debería ser, no te preocuparías por lo que te puediera pasar, lo pondrías en las manos de Dios, esperando que cuando quiera algo de ti, él te permita saber qué es .

Saint Claude de la Colombiere

If your confidence were as great as it ought to be, you would not worry about what may happen to you, you would place it all in God’s hands, hoping that when He wants something of you, He will let you know what it is.

Santa Catalina De Ricci

Debemos obligarnos a separar nuestro corazón y nuestra voluntad de todos los amores terrenales, a excepci�n del amor de Dios. No debemos amar cosas fugaces. Sobre todo, no debemos amar a Dios egoístamente por nuestro propio bien, sino con un amor tan puro como su propia bondad.

Saint Catherine Dei Ricci

We must force ourselves to detach our heart and will from all earthly loves, except for the love of God. We must love no fleeting things. Above all, we must not love God selfishly for our own sake,” but with a love as pure as His own goodness.

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