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Papa San León el Grande

Papa San León el Grande

Porque el Hijo de Dios, en la plenitud de los tiempos que la profundidad inescrutable del consejo divino ha determinado, ha asumido la naturaleza del hombre para reconciliarlo con su Autor: para que el inventor de la muerte, el diablo, podría ser conquistado a través de esa (naturaleza) que él había conquistado.

San Juan Crisóstomo

San Juan Crisóstomo

Porque donde Dios quiere, la naturaleza cede. Porque lo quiso. El tenía el poder. El descendió. El redimió. Todas las cosas se mueven en obediencia a Dios. Este día, el que nace y el que es, se convierte en lo que no es. Él es Dios hecho hombre, pero no se aparta de Su Deidad.

San Pedro Canisio

San Pedro Canisio

Me dijiste que bebiera de esta fuente, es decir, me invitaste a que extrajera las aguas de mi salvación de tus fuentes, mi Salvador. Estaba muy ansioso de que las corrientes de fe, esperanza y amor fluyeran en mí desde esa fuente.

San Pedro Fourier

San Pedro Fourier

Aquellos que son demasiado prudentes, demasiado cuidadosos, que nunca quieren correr el riesgo de perder, dejar atrás o abandonar algo que les pertenece: posesiones, derechos, reclamos justos, descanso, paz mental, a veces – no con demasiada frecuencia – pierden delicadas ocasiones de hacer grandes servicios por Dios, el prójimo y para enriquecerse ellos mismos.

San Cromacio de Aquilea

San Cromacio de Aquilea

“Bienaventurados los misericordiosos, porque Dios tendrá compasión por ellos”. El Señor de la misericordia dice que los misericordiosos son bendecidos. Nadie puede obtener la misericordia de Dios a menos que también sea misericordioso. En otro pasaje Jesús dijo: “Sean misericordiosos, así como su Padre que está en los cielos es misericordioso”.

Beato Carlos de Foucauld

Beato Carlos de Foucauld

A través de la cruz estamos unidos a Aquel que fue clavado a ella, nuestro esposo celestial. Cada instante de nuestras vidas debe ser aceptado como un favor, con todo lo que trae de felicidad y sufrimiento. Pero debemos aceptar la cruz con más gratitud que cualquier otra cosa. Nuestras cruces nos separan de la tierra y, por lo tanto, nos acercan a Dios.